viernes, 22 de mayo de 2009

De la inquietud


Hélène está de acuerdo en muchas cosas con el autor del libro que se está leyendo, aunque no sea una experta en retretes japoneses. Pero Hélène también está en total desacuerdo con muchas cosas que pasan a su alrededor, y no tan a su alrededor.

Hélène últimamente está nerviosa. Más nerviosa de lo que habitualmente está. Espera alguna que otra respuesta. Hélène espera respuesta incluso a preguntas que hizo y se hizo hace ya algún tiempo, y a preguntas que acaba de hacer y hacerse hace un momento. Hélène incluso ha comenzado a buscar alguna de esas respuestas, y no sabe cómo tomarse algunos descubrimientos que ha hecho.

A Hélène no le gustan las sorpresas ni la incertidumbre. No le gusta no saber. A Hélène tampoco le gusta no controlar y mucho menos tener que esperar.

sábado, 16 de mayo de 2009

Water and dust


Ayer Hélène se sintió triste. Así que abrió todas las ventanas de su casa y se pintó los labios. Hélène también puso uno de sus discos favoritos mientras barría y sacudía algunos fantasmas por el balcón. Después, se comió uno de sus chicles de menta. Mientras sentía que el picor despejaba su nariz hasta hacerle abrir la boca, Hélène se dio cuenta de que las lágrimas caían por sus mejillas al mismo ritmo que la batería de la canción en la que dicen algo así como Yo nací para adorarte.

Hoy Hélène ha abierto los ojos rodeada de un espeso aire con olor a tabaco, y una espesa sensación en la cabeza. Hélène ha vuelto a abrir las ventanas con la convicción de que esta vez tampoco funcionará. Después ha puesto la cafetera en el fuego a sabiendas de que su resaca no es de las que se quitan con café y aspirinas.

Hélène, antes de seguir descubriendo que sus propias cicatrices aún son heridas que no han cerrado, ha vuelto a poner uno de sus discos
favoritos, ese en el que dicen algo así como Aún hay demasiados sueños que no han visto la luz.

martes, 12 de mayo de 2009

She is a bird now


One day She’ll grow up, She’ll be a beautiful woman
One day She’ll grow up, She’ll be a beautiful girl.

One day She’ll grow up, She’ll be a beautiful woman
One day She’ll grow up, She’ll be a beautiful girl.

One day She’ll grow up, She’ll feel the power in her.
One day She’ll grow up, of this She’s sure.

One day She'll grow up, she knows womb within her.
One day She’ll grow up, feel it full and pure.

But for today She is a child, for today She is a boy.

For today She is a child, for today She is boy.

For today She is a child, for today she is a boy.

viernes, 1 de mayo de 2009

Aprendizaje o el libro de los placeres


Hélène comparte muchas cosas con Lori. Fundalmente dos: el gusto por los baños en el mar a las 6 de la mañana, y que ambas viven a causa de una estrechez en el pecho, la vida.

Hélène, como Lori, está triste. Pero no es una tristeza difícil. Es una tristeza de nostalgia. Se sabe sola, con la eternidad delante y detrás de ella, porque para su ser humano, lo natural es estar sola.

La dificultad de Héléne y Lori es ser lo que son, montes infranqueables en su propio camino. El dolor de vida, porque el hecho de vivir les genera dolor, les hace buscar algo que desconocen. Y ese dolor de vida ha adquirido la forma de no poder esperar más sin angustia, encontrar. Lori y Hélène son animales atrapados en un cepo. Sus movimientos histéricos tienen intención de liberarlas de la cosa ignorada que les apresa. Y es el desconocimiento de ese movimiento único, liberador y exacto, lo que les vuelve histéricas.

Sin embargo Hélène y Lori, en los momentos en que pueden hacer desparecer el dolor, cuando sus corazones son tan grandes que laten por todos sus cuerpos, saben que un día serán el mundo con su impersonalidad soberbia contra su extrema individualidad de personas.



Ella, temiéndose lo mejor, recomendó a Hélène esta maravillosa obra de Clarice Lispector. Y acertó de lleno.