Para Hélène no es esto. Para Hélène fue más bien aquello. Aquello que, bajo ningún concepto, debe volver a ser.
"Vuestra alma es, a veces, un campo de batalla sobre el que vuestra razón y vuestro juicio combaten contra vuestra pasión y vuestro apetito.
[...]
Vuestra razón y vuestra pasión son el timón y las velas de vuestra alma viajera. Si vuestras velas o vuestro timón se rompieran, no podríais más que agitaros e ir a la deriva o permanecer inmobiles en medio del mar. Porque la razón gobernando sola, es una fuerza limitadora, y la pasión, desgobernada, es una llama que se quema hasta su propia destrucción"
Khalil Gibran "El profeta"
Mierda.






